Era un día como otro cualquiera, en un restaurante - o en un bar café - la hormiga se estaba tomando un café.
H - Mmm, qué rico, y qué calentito...
C- Perdona, hola, ¿tú eres la hormiga?.
H- Mmm, no sé, ¿tengo pinta de elefante?
C- Aaahhh, qué gracioso, por fin te encuentro.
H- ¿Por qué?
C- Te vi en los periódicos, eres tú quién salvó a aquellos niños del edificio
H- Sí, fue impresionante, pero, ¿Qué quieres exactamente de mí?
C- Mira yo me llamo cigarra, tal y como puedes comprobar.
H- Ya...
C- Te lo explico mientras vamos hacia mi casa.
H- Muy bien...
Luego, en casa de la cigarra...
C- Ponte cómodo...
H- Gracias, ahora explica...
C- Espera, ahora vengo.
De repente la cigarra le dio en la cabeza con un palo contundente y le quitó la ropa y la violó. Pasó un rato...
H- ¿Qué ha pasado?
C- Hola, por fin despiertas...
H- ¿Qué me has hecho?
C- Te he violado, jajaja.
La cigarra la intentó matar para que no contara a nadie lo ocurrido. Antes de irse la cigarra le dio su número de móvil.
C- Quédatelo, lo necesitarás...
H- Te vas a arrepentir por lo que me has hecho...
C- A ver quién lo hace antes?
CONTINUARÁ...
